No es justo que precisamente aquí dónde encontré la mejor gente y los mejores amigos se queden sin saber que pasó de mí. Por eso, saco fuerzas de dónde no las hay para escribir un pequeño post que aunque os deje la mente amarga ya que sé que vuestro cariño es sincero os hará saber lo mucho que os quiero a todos y lo muy agradecida que siempre estaré por todo lo que me habéis aportado .
Pero hoy, desde mi manta que abandono pensando en que no hay infierno peor del que estoy pasando ni tristeza más grande ni opresiva que ya no me deja ni escribir en mis blogs como antes lo hacía me doy cuenta que mi límite ha llegado.
Jamás sabré porque Dios si es que existe me condenó a un infierno en vida pues por mucho que pienso no encuentro nada malo que pueda haberle ofendido pues siempre fui generosa, jamás hice daño adrede a nadie y siempre velé por los más desamparados.
Mi único pecado fue amar al hombre que se pasó por mi vida en mi casi adolescencia y tal como le prometí seguir amandole. ¿Es ese motivo para que se me castigue de tal modo que en mis noches siempre rezo porque me quite esta vida y me deje acercarme a un cielo o al menos al infierno eterno pues no puede ser peor que éste?Por eso mis amigos blogueros, los mejores junto con Mirela- esa amiga no bloguera pero buena amiga como vosotros que me ofreció su casa - voy a dejar de escribir. No tengo fuerzas, ni ganas.
Me despido con un hasta luego que quisiera, os lo prometo, fuese hasta pronto pero que dudo así sea y con decisión de por no hacer caso a ese instinto que me mueve y me llama a gritos no se convierta en un adios para siempre. He de pelear, no ya por él, pues ya me ha demostrado que le da igual que viva o muera, por vosotros, por Mirela, por la Xiqueta que aunque ahora está distante yo la quiero como siempre la quise: por encima de mi propia vida y por mi inigualable Redz tan tremendamente maravilloso que a veces me asombra que me quiera tanto.
Así, que tiro a la papelera las tijeras que ya han arrañado mi brazo de parte a parte manchando de rojo el jersey rosa con el que tanto me gusta vestirme y que yace en ese cuarto de baño del que ya salí y que también me mira con sus puntos rojos que parecen formar un caminito de migas de pan hacia la sala de ese mármol marrón tan frío y que si mi vida cambiara habría de cambiar también por un suelo más cálido y que sólo conservé porque a él le gustaba.Hasta luego mis amigos, eso creo. Lucharé con todas mis fuerzas entre este mar de lágrimas amargas que van recorriendo mi cara y cayendo en la mesa gris y en mis brazos aún desnudos, uno blanco otro manchado de la poca sangre que aun vierte y rosado por los arrañazos que no sé siquiera porque alivian mi dolor si tanto duelen al hacerlos en mi locura incompresible y que ya no contaré a esos psiquiatras de pacotilla que tantas veces me han prometido salir hacia la vida y que no han conseguido evidentemente, pues no he de volver a consultar ni a oir ni a creer.
Asombrada dejaré a Clara, esa psicóloga que hace unos cinco años me trató un problemilla de ansiedad y que no cesa de decirme que yo era alegre, viva. Y es cierto, si me hubieses conocido entonces yo estaba llena de vida, de alegría, de ilusiones y de esperanzas. Hoy ya no queda nada.Todo se esfumó con él.
Mi corazón no me obedece rebelde, yo lo riño y él sigue amando a quien le demuestra desde hace un año que nada le quiere ya. Yo le intento presentar a otros hombres y él a todos los rechaza ingrato.
Ni buenos, ni desenfadados, ni humildes como el que ayer Mirela me presenta mi corazón quiere ni siquiera darles una oportunidad. Se cierra en banda enfadado y late con taquicardías obligándeme a volver a mi manta oscura en cualquier lugar.Hasta luego amigos míos y de verdad, de verdad os digo, que a Dios hoy le rogaré que me de fuerzas para que no sea un adiós.
sábado, marzo 07, 2009
domingo, marzo 01, 2009
La noche eterna
En mi tristeza infinita me veo avanzar impasible hacia la noche eterna y no me amilana ni me apena entrar en la oscuridad de la solitaria noche negra y tiznada porque esa blanca ,pues sigue pura, casa que tenía también se quedo sola porque se fueron cuantos amaba y la blancura ya no se ve pues los herméticos cierres de puertas y ventanas cubren de negro amargo todos los blancos, todos los colores que en ella fui pintando con la fuerza del amor y la felicidad de mis días y mis noches azules y estrelladas.
Quiere el sol entrar a la fuerza y se estrella contra el hierro y las maderas de pino y nogal que la protegen absurdamente de la alegría.
Ni un solo rayo de luz penetra desde que se marcharon mis amores llevándose mi felicidad y mi esperanza.
Quiere el sol entrar a la fuerza y se estrella contra el hierro y las maderas de pino y nogal que la protegen absurdamente de la alegría.
Ni un solo rayo de luz penetra desde que se marcharon mis amores llevándose mi felicidad y mi esperanza.
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