Te has marchado antes.
Así que en esta triste noche, dejo pegado uno de los primeros poemas que te dediqué y que era uno de tus preferidos aunque nunca me dijiste porqué.
A mi padre
La alegría de la vida
se halla en cientos de cosas:
en los libros, en las rosas,
en la montaña perdida.
Entre almendros y olivares,
entre poemas y cuentos,
desafiando a los vientos
o disfrutando los mares.
Sacando de la uva el zumo,
bebiendo del primer mosto,
viendo la lluvia de agosto,
gozando de fuego y humo.
Todo lo aprendí a tu vera.
Bien en aulas o en bancales,
por huertos de naranjales,
en el pinar y en la era.
Apoyados en el suelo
logré ver Venus y Marte.
Aprendí lo que era el arte:
las estrellas en el cielo.
Todos mis miedos borraste
con historias y vivencias
de tormentas y carencias
que en mi memoria grabaste.
Fuiste el maestro, yo el niño.
Hoy, por si el verso compensa,
te he de llenar la despensa
con poemas de cariño.
La alegría de la vida
se halla en cientos de cosas:
en los libros, en las rosas,
en la montaña perdida.
Entre almendros y olivares,
entre poemas y cuentos,
desafiando a los vientos
o disfrutando los mares.
Sacando de la uva el zumo,
bebiendo del primer mosto,
viendo la lluvia de agosto,
gozando de fuego y humo.
Todo lo aprendí a tu vera.
Bien en aulas o en bancales,
por huertos de naranjales,
en el pinar y en la era.
Apoyados en el suelo
logré ver Venus y Marte.
Aprendí lo que era el arte:
las estrellas en el cielo.
Todos mis miedos borraste
con historias y vivencias
de tormentas y carencias
que en mi memoria grabaste.
Fuiste el maestro, yo el niño.
Hoy, por si el verso compensa,
te he de llenar la despensa
con poemas de cariño.
Del libro "Los ángeles que me encontré"





