miércoles, enero 14, 2009

O sin cobertura

Estaré ausente durante algunos días, pero no, para mi desgracia, por vacaciones o relax. Y ni siquiera sé cuánto tiempo, que seguro se me hace largo sea el que sea.

Lo que más me apena es que no podré visitaros, ni comentaros. Pero os aseguro que os llevaré en mi corazón.

¿Que cómo despido? Pues como lo hacen los poetas con besos y abrazos cálidos y tiernos.

sábado, enero 10, 2009

A mi padre. Con el soneto que él me hizo

Era un día normal y corriente, yo estaba trabajando cuando llegó el correo. Abrí el sobre y allí estaba un soneto compuesto por mi padre y que me hizo llorar de emoción.
Te quiero papá. Ojaá sea capaz de hacerte feliz lo que te resta de vida.
A nuestra hija Consol


Como brisa suave y placentera
que aligera el pesar de los sentidos
porque al verte los males ya son idos
así eres tú por siempre duradera.

Acercarnos a ti es la manera
de saber que están tibios nuestros nidos,
que somos corazones compartidos
pues comparten tu eterna primavera

Tu recuerdo es por siempre mi sosiego
de niña, de mayor, ya de casada
con Ricardo, con Richi, con Andrea

Jamás a olvidarte ni un segundo llego
y si miro mi vida ya pasada
por tenerte a ti, ¡Bendita sea!


Antonio Agulló Cerdá

jueves, enero 01, 2009

El amor no falla, pero él sí


-Especialmente para David -

Dices que te gusta entrar aquí. Bien, pues pasa.

Acomódate en los sillones, o la mecedora de rejilla que heredé de mi abuela. Enciende la chimenea porque apenas quedan ya brasas. Yo te serviré un te caliente, o café, o mejor una taza de chocolate. De ese chocolate espeso y dulce que este año por primera vez no prepararé la noche de Reyes.

Luego me sentaré a tu lado y compartiremos confidencias y sueños y te hablaré de mi pasado.

Y por si acaso entra alguien más, dejaré la jarra de chocolate cerca y un trozo de bizcocho justo al lado del poema que hoy rescato del olvido y que que tantas veces ha repasado últimamente mi mente por si así el corazón quedaba tranquilo y podía continúar latiendo a pesar de su herida inmensa. Hoy, que ya sé que con este soneto sólo me engañaba, antes de volverlo a su sitio, al lugar donde durante años estuvo guardado con alegría, lo dejo aquí, como muestra de lo mucho que lo amé y del largo tiempo que estuve esperando que fuese mentira la verdad y que un amanecer el rompiera por fin la pesadilla en la que vivo.




Donde reside el amor



Por fin mi corazón no se acongoja
de idear la derrota en la batalla
ni la victoria del rival canalla
que de su amor perfecto lo despoja.

Pues mientras mi vista un libro trashoja,
leyendo aprende que el amor no falla,
pues no se encuentra donde no se halla,
ni se esconde, allí donde se aloja.

Hoy que no temo ni infeliz maldigo,
que sé que lo que fuese no fue nada
porque todo seguía aquí, conmigo,

quiero que cubras mi alma enamorada
hasta que de tanto yacer contigo
quede limpia, feliz y fecundada.



Siberia "Y después vendrá el alba"