miércoles, diciembre 24, 2008

Capitulo II - La reina Violanda

Viene de aquí




Se quejaba el caballero Albaramén de Garalás cuyo hechizo le hacía ver los defectos de los demás pero no los suyos propios, del egoísmo de sus ahijados que en vez de celebrar la victoria recién cosechada, en el ahora su palacio de las Hiedras junto a él, habían preferido marchar con los soldados a la taberna del pueblo y disfrutar con vino y con mujeres.

Se acercó a él con ánimo de hablarle pues mucho era lo que sabía la antes dueña del palacio, la reina Violanda, ahora convertida por el caballero Albaramén en simple doncella, pensándose por eso bondadoso pues no la había atravesado con su espada perdonándole así la vida cuando llorando ante el cuerpo inerte de su marido Violanda de Abririna, reina y dueña del palacio de las Hiedras, suplicaba muerte honrosa al caballero que le había robado bienes, marido y vida.

El caballero no la dejó hablar y con enojo la envió a la cocina donde sentada en su rincón habitual lloró mientras volaban sus pensamientos ya que el caballero hasta la palabra le quería robar:


¿Qué esperabas caballero? ¿De qué te vas lamentando ahora? ¿Acaso no sabes que en la educación influye mucho más lo que se ve que lo que se afirma meramente de palabra?

¿Cómo pretendes que no cambie quien fue generoso al ver como su adalid, su héroe desde niños se comportó el útimo año? De esa manera caballarero tan sumamente egoísta y cruel que por un hechizo del que no sabes nada, ni me dejas contarte.

Ellos vieron como tú, caballero, sin compasión ni reparo dejaste en el abismo a quien más te amaba sin importarte - eso les decías - las consecuencias.

¿Cómo no iban a olvidar las enseñanzas recibidas por sus padres y hayas viendo el buen resultado que te daba el hacer y obrar sin mirar ni por un instante el daño que hacías?

A ti caballero te fue muy bien con tu egoismo y tu ingratitud. Con hacer como tú siempre les dices cuando curiosos te preguntan, lo que te da la gana. Tú eres el que viste trajes cosidos por el mejor de los satres del reino, el que viaja, el que en las tabernas siempre tiene reservado el mejor sitio, el que cuando le apetece le abre la cama a la primer mujerzuela con que se encuentra.

En cambio contemplan como quien siempre mira por los demás, quien prefiere el bien tuyo al suyo propio, tu ya olvidada Amanda, por no ser egoista y quererte, infeliz, enferma y sola vive una vida desgraciada, en la que por mucho que le digan y aconsejen, nada hace excepto llorar pues ya perdió la esperanza de que todo vuelva a ser como antes y bien sabe que ya siempre tendrá su cama fría y su casa desierta. Nunca habrá nadie que le dé calor ni alegría.
Ella morirá desgraciada.

Por eso sus pasos no son los que seguirán. Como tú serán ante todo egoístas, y si todavía les queda algo de humanidad, la perderán al fin para poder llegar a ser como tú.

Ellos sólo quieren seguir tus pasos. Ser igual que tú. Y para eso saben que lo primero, es ser totalmente egoísta. Por el puro placer vano pisotear a cualquiera, aunque sea a su propia madre.

Eso les has enseñado este año Albaramén. Estas son las palabras que de ti resoplan y ellos escuchan:

" Por la felicidad y el placer mundano vender si hace falta vuestras almas y pisotead a quien sea".

Entró en esos momentos Albaramén en la cocina y viéndola murmurar frente a la ventana le echó la culpa de su soledad en los festejos.

- Nada vale tu comida
- Sólo preparé las viandas que me ordenaste

Y Albaramén siguiendo esa pauta cruel desde que el brujo Rodamín lo hechizara convirtiéndo a un caballero bueno y generoso en un infame y cruel soldado al que ya todo el reino temía, fue a dar un golpe contra las mejillas de la reina que cayó rodando por los suelos hasta dar con su cabeza en las piedras angulosas de la chimenea muriendo poco a poco desangrada pues Albaramén por no ver su mal, raudo se alejó de las cocinas y dejó que los demás criados la encontraran

Y así fue como la única persona que sabía del embrujo que sufría el caballero no tuvo oportunidad de comunicárselo.

2 albas me despertaron:

David c Fild dijo...

hola siberia, yo siempre te visito a este blogs me gusta leerte,

me encanto la historia, me atrapo,
el final inesperado pero no menos cautivante. ¿ es tuya?

besos

Siberia dijo...

Sí es mía. Siempre me gustaron las novelas de caballerías. y fue así como un día decidí ir escribiendo retazos de una de esas historias de caballeros valientes, princesas abnegadas, reyes despóticos o a la inversa, reinas sabias y claro un brujo que debía fastiar y hacer que cambiara la historia.

Besos